El 12 de marzo de 2026, seis de las empresas más influyentes del sector tecnológico —AMD, Broadcom, Meta, Microsoft, NVIDIA y OpenAI— anunciaron la creación del Optical Compute Interconnect Multi-Source Agreement (OCI MSA), un consorcio cuyo objetivo es definir un estándar abierto de interconexión óptica para los centros de datos de inteligencia artificial. El anuncio coincidió con la conferencia OFC 2026, uno de los eventos más relevantes del sector de las comunicaciones ópticas.

Esta iniciativa marca un punto de inflexión en cómo se diseñan los centros de datos modernos, y podría determinar la velocidad y eficiencia de los sistemas de IA durante los próximos años.

El problema: el cobre se queda corto

A medida que los modelos de inteligencia artificial crecen en tamaño y complejidad, los centros de datos necesitan mover cantidades masivas de información entre aceleradores (GPUs y XPUs), memorias y switches de red. Hasta ahora, esta comunicación se realizaba principalmente a través de cables de cobre, una tecnología que, pese a su madurez, presenta limitaciones físicas cada vez más evidentes.

El cobre tiene un techo de ancho de banda relativamente bajo y consume una cantidad significativa de energía a medida que aumentan las distancias y las velocidades. En clusters de IA que pueden agrupar miles de chips en un mismo rack o en racks adyacentes, estas limitaciones se convierten en cuellos de botella que frenan el rendimiento global del sistema, independientemente de cuán potentes sean los procesadores.

Como señaló un portavoz del grupo en el anuncio, "los interconectados basados en cobre simplemente no pueden satisfacer los requisitos de ancho de banda" que exigen los sistemas de IA de nueva generación.

Qué es OCI y cómo funciona

El OCI MSA nace para resolver este problema con una apuesta clara: sustituir el cobre por fibra óptica en las conexiones de corto alcance dentro de los racks y entre racks de IA. La idea central es usar la luz para transmitir datos, lo que permite velocidades mucho mayores, menor consumo energético y mayor densidad de conexiones.

El estándar define dos generaciones de interfaces:

  • GEN1: velocidades de 200 Gbps por dirección (400 Gbps bidireccional).
  • GEN2: hasta 400 Gbps por dirección (800 Gbps bidireccional por fibra).
  • Hoja de ruta futura: el consorcio ya trabaja en una evolución hacia los 3,2 Tbps, lo que situaría a OCI a la vanguardia de la interconexión de centros de datos.

Además, el estándar es agnóstico en cuanto a protocolo: es compatible con NVLink (el protocolo propietario de NVIDIA) y con UALink (promovido por AMD y Broadcom), lo que significa que los centros de datos podrán usar la misma infraestructura óptica física independientemente de los chips que estén instalados. Esto representa una ventaja enorme para los operadores de grandes clusters de IA que trabajan con hardware de varios fabricantes.

Un consorcio diferente a los tradicionales

El OCI MSA no es un organismo de estandarización convencional. A diferencia de grupos como JEDEC o el Ultra Ethernet Consortium, que reúnen a decenas de empresas y requieren largos procesos de consenso, el OCI MSA es un acuerdo de múltiples fuentes (MSA) liderado por un grupo reducido y selecto de empresas. Esto le permite moverse con mayor rapidez y llegar a productos interoperables en plazos más cortos.

Otro rasgo distintivo es que está impulsado por los hyperscalers, es decir, por las propias empresas que operan los centros de datos (Meta, Microsoft, OpenAI), y no solo por los fabricantes de hardware. Esto garantiza que las especificaciones respondan directamente a las necesidades reales de los operadores de infraestructura a gran escala.

Implicaciones para la industria

La adopción de interconexiones ópticas en el interior de los racks de IA tiene consecuencias de gran alcance:

Para los fabricantes de chips: AMD y NVIDIA podrán diseñar sus futuros aceleradores con la garantía de que existirá una infraestructura estándar y multivendedor para conectarlos. Esto reduce el riesgo de depender de ecosistemas cerrados.

Para los operadores de centros de datos: Microsoft, Meta y OpenAI podrán construir clusters de IA más grandes, más rápidos y más eficientes energéticamente, sin verse atados a una sola cadena de suministro o a soluciones propietarias.

Para el ecosistema en general: la existencia de un estándar abierto fomenta la competencia entre proveedores de componentes ópticos, lo que a largo plazo debería reducir costes y acelerar la innovación.

Perspectiva a futuro

El OCI MSA llega en un momento en que la industria tecnológica está invirtiendo cientos de miles de millones de dólares en infraestructura de IA. La necesidad de escalar estos sistemas de forma sostenible, tanto en términos de rendimiento como de consumo energético, hace que una iniciativa como esta sea especialmente oportuna.

Con este movimiento, la transición del cobre a la fibra óptica dentro de los centros de datos ya no es una posibilidad lejana: es una hoja de ruta concreta, respaldada por los actores más relevantes del sector. La pregunta ya no es si el cobre desaparecerá de la infraestructura de IA, sino cuándo.